lunes, 24 de abril de 2017



De Google Glass, smartphone y gatgets sabemos mucho. Quizá  soñamos con tener todo estos dispositivos en nuestra casa y pasear por toda la ciudad con estos objetos que nos hacen ver tan “cool” y a la vez tan “geek”. Fuera de esa imagen de avance tecnológico, propuesta evolutiva y concepto de un mundo mejor, debemos analizar sobre las repercusiones positivas y negativas de la tecnología.
Ser conscientes de la fuerza arrolladora de la “tecnología” es un gran paso para no dejarse llevar por las corrientes de la moda del consumismo. No quiero sonar comunista, pero es necesario reflexionar de vez en cuando lo que tenemos.
Como desarrollador de realidad aumentada me brillan los ojos al ver que se puede hacer tantas cosas con Google Glass. Me imagino que esta tecnología puede ayudar a contribuir a la educación y a la salud; pero es obvio que podría traer un proceso de corrupción del ser humano.
Veamos como la tecnología está afectando a la relaciones humanas. Las “comunicaciones” cada vez son a través de bits y pocas veces mirando a los ojos. La realidad aumentada a través de los Google Glass será parte de nuestra vida, y es fundamental ser responsable de lo que manejamos. Si crees que exagero, pues mira el uso del smartphone. Todos, incluyéndome, pasamos mucho tiempo con nuestros celulares.
Hay un camino ascendente hacia la tecnología, pero en temas “humanísticos” ese camino se ha desviado. En este problema estamos expuestos. Mientras crece la tecnología nos vamos perdiendo en ella y cada vez somos menos “personas vivas”.


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